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Una de Historia de la Enfermería

Miércoles, 8 de Julio de 2015

Carlos Alvarez nos recuerda que hemos recorrido un camino, desde la primera Escuela de Enfermeras, hasta este momento histórico en el que la Enfermería accede a los puestos de máxima responsabilidad en las Administraciones Autonómicas.

 

 

¿Quién le iba a decir a Federico Rubio y Gali que una enfermera podría gestionar la sanidad de una Comunidad?

Esas enfermeras que él empezó al formar en la Real Escuela de Santa Isabel de Hungría en el año 1896 en Madrid, en la calle Ancha, que iba de la Glorieta de los Cuatro Caminos a los Altos de la Moncloa, donde hoy está ubicada la Fundación Jiménez Díaz.

Enfermeras que no le podían mirar directamente a los ojos, enfermeras que en las visitas a los enfermos no podían hablar salvo que fueran requeridas para ello y, que la respuesta tendría que ser breve, a ser posible un sí o un no.
Enfermeras a las que las dotó de un Reglamento en el que se recogía, que: “Para ser admitidas á matricula necesitan: ser mayores de veintitrés años y menores de cuarenta y tres. Ó siendo menores, licencia paterna, saber leer, escribir, sumar y restar. Estar sanas y vacunadas, ser aseadas, y de buenos modales y conducta”
Las internas, tenían que seguir la siguiente norma: “Se levantarán á las cinco de la mañana….acto contínuo pasarán al local de baños, y cada una en su departamento aislado, tomará un baño de lluvia, cubierta con un peinador y guardando su propia honestidad. Después de friccionarse brevemente, se vestirán y repartirán en sus respectivos servicios…”
 
Hacían las siguientes promesas: “No entrar en conversaciones, guardar silencio, no replicar, contestar sí ó no y brevemente á lo que se la pregunte, guardar su decoro propio y tratar con el mayor respeto a los enfermos, á sus compañeros y superiores. No tocar moneda. Abstenerse de visitas, salidas del hospital, relaciones exteriores, correspondencias y noviazgos.
 
Es importante saber de dónde venimos para apreciar lo que tenemos hoy.
Desde luego que Patricia Gómez Picard y Jesús Sánchez Martos no sólo se centrarán en solucionar los problemas de la enfermería, sino los de la sanidad, que es mucho más importante. Ya sé que con esto se pueden hacer muchos juegos de palabras, pero apelo a la sensatez de todos para darle el margen necesario, la confianza y apoyo que sin duda necesitarán.
 
Os adjunto el Reglamento de la Escuela de Santa Isabel de Hungría de 1896. Descargar AQUí
 
Carlos Alvarez
Carlos Alvarez nos recuerda que hemos recorrido un camino, desde la primera Escuela de Enfermeras, hasta este momento histórico en el que la Enfermería accede a los puestos de máxima responsabilidad en las Administraciones Autonómicas.